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Todas parecen tener en común dos rasgos: mucho
ingenio y un deseo de transgredir alguna norma.
Es una conducta que siempre manifiesta algo. Por
medio de ella el niño siempre está pidiendo algo, ya sea afecto,
compañía, permisos. Es normal que un chico haga travesuras ocasionalmente,
y otra cosa es que las realice constantemente lo cual puede
significar algo más serio.
Algunos ejemplos:
arruinar los cosméticos de la mamá o esconder la afeitadora
del papá. Se trata de agarrar lo que les es prohibido (no toques
ésto) y al mismo tiempo querer identificarse con los padres
a través de sus pertenencias. Cuando un niño comete una travesura
sabe perfectamente lo que está haciendo. No ignora que le traerá
por parte de los padres una reprimenda.
A través de la travesura el niño quiere demostrar
que él puede transgredir ciertas normas, desafiar valores, y
ver hasta donde son elásticos los límites. Conversar con él,
dándole un espacio de comunicación e intercambio resulta más
beneficioso que un castigo.
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